1. Dichoso el que tropieza contigo. Dichoso el que te encuentra y te descubre. En cualquier recodo, en cualquier encrucijada, te haces el encontradizo con él y le das la gran sorpresa. Tú lo seduces, y él lo vende todo para comprarte. ¡Dichoso de él!
2. Dichoso el que te sigue encontrando más veces. Siente un sobresalto como la primera vez. Dichoso el que tiene un choque contigo cada noche. Andaba a oscuras y vi un brillo de ojos. ¡Tus ojos! Una luz en la vida.
3. Antes estimaba mi apellido y me gloriaba de mi pueblo. Mostraba mis títulos y mi hogar. Estaba orgulloso de mi profesión y contaba mis méritos. Pero tú vales más. La mayor ganancia eres tú. Las demás no valen, no hay más ganancias.
4. Todo lo bueno va contigo. Todo lo que buscamos lo llevas tú. Verdad, justicia, revolución, hombre nuevo, todo tiene tu rostro, tu voz, tu nombre. Eres el tesoro de la vida. Los demás no tienen brillo ni valor. Son como basura. Y se pierden.
5. Tú no te pierdes ni te gastas. A ti no te roba nadie. Ningún ladron te puede encerrar en su maleta ni levarte en su coche. No hace falta antirrobo ni caja fuerte. Y el guardia de turno puede irse a tomar un café.
6. Salgo a la calle y no necesito guardaespaldas. No alquilo un coche blindado con policía y teléfono. Y llevo el mayor tesoro. Vale la pena venderlo todo para tenerte. ¡Ojalá me busques y me seduzcas! ¡Ojalá te encuentre y me vaya contigo dejándolo todo! Pensándolo me alegro y te hago esta oración en la asamblea de tus amigos.
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